La presidenta Claudia Sheinbaum se refirió a la situación de las desapariciones en México este lunes, ofreciendo un panorama realista y detallado sobre el origen de la gran mayoría de los casos. En un momento en que la opinión pública está rodeada de especulaciones y alarmas sobre la posible responsabilidad del Estado mexicano en estas desapariciones, la mandataria federal optó por aportar una visión objetiva y basada en los hechos, contradiciendo la versión presentada recientemente por el Comité contra la Desaparición Forzada de las Naciones Unidas (CED).
Según Sheinbaum, la gran mayoría de las desapariciones en México están directamente relacionadas con la delincuencia organizada. Esta afirmación puede sondear a algunos como una forma de minimizar el problema o de pasar por alto la responsabilidad del Estado, pero es importante contextualizarla y entender que se trata de un análisis basado en los datos y las evidencias.
En efecto, la desaparición forzada de personas ha sido un tema recurrente en México durante décadas. Sin embargo, en el pasado, esta práctica estaba estrechamente ligada a la violencia política y social del país, cuando grupos armados revolucionarios y paramilitares se enfrentaban al Estado y a la sociedad civil. Fue en ese contexto que las desapariciones eran una herramienta utilizada por los actores políticos y sociales para ejercer presión y control sobre la población.
Pero en la actualidad, según la presidenta Sheinbaum, la dinámica es diferente. La delincuencia organizada ha suplantado a las estructuras violentas de izquierda o derecha que existían hace décadas, y se ha convertido en el principal responsable de las desapariciones en México.
Esto no significa que el Estado mexicano esté libre de responsabilidad en este tema. Es importante reconocer que la lucha contra la delincuencia organizada es un desafío complejo que requiere una respuesta coordinada y efectiva por parte de las autoridades. Sin embargo, la afirmación de Sheinbaum sugiere que el Estado no es el principal responsable de las desapariciones en México, sino más bien una víctima indirecta de la violencia organizada.
En cualquier caso, la visión presentada por la presidenta Sheinbum puede ser cuestionable para algunos, especialmente si se considera que el Estado tiene un papel crucial en la prevención y la investigación de las desapariciones. Sin embargo, su análisis es también un recordatorio importante sobre la complejidad del tema y la necesidad de abordarlo con realismo y sensatez.
En este sentido, es fundamental que el Estado mexicano siga trabajando para fortalecer la justicia y la seguridad ciudadana, y para garantizar que las investigaciones y los procesos penales sean efectivos y transparentes. Al mismo tiempo, es necesario reconocer que la lucha contra la delincuencia organizada requiere una cooperación internacional y un compromiso político y social fuerte.
En definitiva, la visión presentada por la presidenta Sheinbum sobre las desapariciones en México puede ser controvertida para algunos, pero es también un llamado a la reflexión y al diálogo. Es hora de dejar atrás las especulaciones y los rumores, y de abordar el tema con un enfoque realista y basado en los hechos.





