En un partido que reflejó la tensión y la frustración de una selección nacional en busca de su primer triunfo en el octavo mes del calendario FIFA, México se midió con Ecuador en el Estadio Akron, pero no fue suficiente para sortear la pesimista sensación que envuelve a los Rojos desde el comienzo de la eliminatoria. Aunque la afición mexicana dio todo su esfuerzo para animar a su equipo, el resultado final -1-1- dejó a muchos preguntándose si realmente hay un cambio en el camino.
La expectativa era que México, con la energía del Estadio Akron y la confianza de haber jugado bien en su anterior partido contra Colombia, lograría superar a Ecuador y obtener un tanto que le permitiera seguir luchando por el acceso a la Copa Mundial. Sin embargo, los ecuatorianos demostraron ser un contrincante más resistente del esperado, y México no pudo encontrar la forma de ganar su primer partido en el octubre FIFA desde 2002.
La tensión se palpó en cada momento del partido, especialmente en la segunda parte, cuando Ecuador se hizo con el empate a través de un gol de Enner Valencia. La afición mexicana, que había estado alentando constantemente a su equipo, se tornó cada vez más silenciosa y desesperada, como si esperara el gol que nunca llegaba.
Después del partido, el seleccionador nacional, Javier Aguirre, reconoció el cambio de estrategia que intentó implementar durante el partido, pero admitió que no fue suficiente para cambiar el rumbo del encuentro. «Hicimos un esfuerzo, pero no lo aprovechamos bien», dijo Aguirre, quien también mostró su frustración por la falta de goles y la poca creatividad en ataque.
La derrota, aunque no fue definitiva, sumió más inquietud a los medios y la afición mexicana, quienes venían esperando un cambio en el juego y una victoria que les permitiera seguir luchando por el título. Ahora, México se ve obligado a volver a trabajar duro para encontrar la forma de superar a sus rivales sudamericanos y mantener su condición de contender viable.
A pesar del resultado, el Estadio Akron demostró ser un refugio seguro para la Selección Mexicana, con una afición animada que dio todo su apoyo al equipo. Sin embargo, ahora es hora de que México cambie su juego y encuentre la forma de superar a sus rivales y mantener vivas las esperanzas de clasificar al Mundial.





