El estilo característico del presidente Donald Trump de actuar con decisión y luego justificar su movimiento ha sido nuevamente evidente en su reciente decisión de destituir a Lisa Cook, miembro de la Junta de la Reserva Federal (Fed), convirtiéndose así en el primer presidente en la historia de Estados Unidos en hacerlo. Sin embargo, esta acción no es solo un ejemplo más del estilo autoritario de Trump, sino que también plantea cuestiones importantes sobre el equilibrio de poder entre los tres Poderes del Estado y las limitaciones inherentes al papel del presidente.
El despido de empleados federales por parte de Trump ya ha sido una práctica común en su administración. Miles de funcionarios han sido relevados, incluyendo a directores de agencias que, como la Fed, están diseñadas para ser independientes y no estén sujetas al control presidencial. Sin embargo, destituir a un miembro de la Junta Federal es un paso más allá, ya que implica intervenir en el funcionamiento interno de una institución cuya autonomía se basa en la confianza del público y la protección contra influencias políticas.
En este sentido, el despido de Lisa Cook no solo es un ejercicio del poder presidencial, sino también un desafío a las creencias profundamente arraigadas sobre la importancia de la independencia de la Fed en la toma de decisiones monetarias y financieras. La institución ha sido creada para proteger el sistema financiero estadounidense de influencias políticas y mantener estabilidad económica, y su autonomía es vista como un componente fundamental de su eficacia.
La cuestión clave aquí es si el presidente Trump tiene la autoridad para remover a un miembro de la Junta Federal. Aunque el Artículo II de la Constitución establece que el presidente es el jefe del ejecutivo y tiene ciertos poderes ejecutivos, también se establece que la Fed es una entidad autónoma con el objetivo de proteger al sistema financiero estadounidense.
En este sentido, muchos analistas han argumentado que el presidente no puede destituir a un miembro de la Junta Federal sin una razón justificada y sin cumplir con los procedimientos establecidos. La Constitución establece que la Fed estará compuesta por siete miembros, incluyendo su presidente y vicepresidente, designados por el presidente y confirmados por el Senado. Esto sugiere que la destitución de un miembro de la Junta Federal requiere una razón justificada y un proceso de confirmación parlamentaria.
En última instancia, la cuestión sobre si el presidente Trump tiene la autoridad para remover a un miembro de la Junta Federal es una cuestión legal que debe ser resuelta en el futuro. Sin embargo, lo que está claro es que esta decisión ha generado un gran debate político y económico y ha planteado preguntas importantes sobre el papel del presidente y las limitaciones inherentes al poder ejecutivo.
En este sentido, la destitución de Lisa Cook por parte del presidente Trump no solo es una decisión política, sino también una decisión que tiene implicaciones importantes para el sistema financiero estadounidense y para la estabilidad económica a largo plazo.





